Pocos lugares en Europa permiten recorrer tantos paisajes y tanta historia en una sola ruta.
Desde los Pirineos hasta el Mediterráneo, atravesando pueblos medievales, antiguas vías de tren y caminos que durante siglos conectaron culturas, comercio… y también historias humanas mucho más profundas.

Pirinexus es una ruta cicloturista de 353 kilómetros que conecta Cataluña con el sur de Francia y que se ha convertido en uno de los itinerarios más espectaculares para recorrer en bicicleta en el sur de Europa. Pero Pirinexus no es solo una ruta ciclista.
Donde hoy pedaleamos, antes pasaba un tren
Durante gran parte del siglo XX, el silencio de estos caminos no existía. Por aquí resonaba el silbido del carrilet, un pequeño tren de vía estrecha que conectaba Girona y Olot atravesando los valles volcánicos de la Garrotxa. Era un tren modesto, pero esencial para la vida de la región. Le llamaban cariñosamente “el trenecito”, y durante décadas fue el auténtico autobús de la época. Transportaba pasajeros, mercancías y también el ritmo cotidiano de los pueblos.
En 1946 llegó a transportar más de medio millón de viajeros, además de toneladas de corcho, carbón y productos agrícolas que alimentaban la economía local, pero como ocurrió con muchas líneas ferroviarias secundarias en Europa, el progreso acabó condenándolo. En 1969 el carrilet dejó de circular.
Las vías desaparecieron, las estaciones quedaron abandonadas… y el silencio volvió a ocupar el valle. Durante años parecía que aquella infraestructura iba a desaparecer para siempre, hasta que ocurrió algo inesperado.
De vía ferroviaria a vía verde
Con el paso del tiempo, aquel antiguo trazado ferroviario encontró una segunda vida. Las antiguas vías del tren se transformaron en vías verdes, caminos pensados para caminar, correr… y, sobre todo, pedalear. Túneles excavados en la roca, puentes metálicos que sobrevuelan ríos, antiguas estaciones convertidas en cafés o centros de interpretación. Todo aquello que antes servía para mover trenes, ahora mueve bicicletas.
Y sobre esa red de antiguas vías ferroviarias nació Pirinexus, un proyecto que conecta diferentes itinerarios ciclistas para crear una gran ruta circular entre España y Francia.
El camino de la memoria
Pero Pirinexus guarda algo más que paisajes espectaculares. También atraviesa uno de los episodios más duros de la historia reciente de España. Entre enero y febrero de 1939, en los últimos días de la Guerra Civil, miles de personas cruzaron estos pasos de montaña huyendo hacia Francia ante el avance del ejército franquista. Fue un éxodo masivo conocido como el Camí de la Retirada: familias enteras mujeres, niños y ancianos caminando durante días bajo la nieve, con pocas pertenencias y sin saber qué les esperaba al otro lado de la frontera. Muchos de ellos llegaron a Prats-de-Molló, donde los habitantes del pueblo les ofrecieron pan, mantas y refugio.
Para miles de refugiados, aquel cruce significó el inicio del exilio, y muchos nunca regresarían. Hoy, cuando recorremos Pirinexus en bicicleta, también atravesamos esa memoria. Cada kilómetro recuerda a quienes caminaron por estos mismos caminos empujados por algo mucho más fuerte que el deporte: la esperanza.
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